Del quechua "cercado de oro", fue el centro religioso del Tawantinsuyo principal en la ciudad de Cusco, en el pasado con un perímetro mucho más extenso y lleno de ídolos de oro dedicados a su dios creador, y con el exterior enchapado en oro y plata antes de ser saqueado en 1533 para pagar el rescate del inca Atahuallpa.
Las crónicas describían este templo con admiración por la riqueza que albergaba, hasta la llegada de la Orden dominicana quienes por ser los primeros en llegar a Cusco, se apropiaron del Qoricancha y lo reconstruyeron como el Convento Santo Domingo para 1550 usando las bases inca y usando un barroco más vivo y cargado que otros, como se puede apreciar en su bello campanario. En la actualidad, funciona tanto como convento, museo de sitio, y escenario de danzas en el Inti Raymi en Junio.